Jul 18

casino

Jorge Aragón Campos

Me parece de lo más ocioso, el circo que se ha armado en torno a la autorización concedida por el actual ayuntamiento capitalino a TELEVISA, para la apertura de un nuevo casino.
La extraña justificación aritmética (se cierra uno, se abre otro e igual quedan siete), la legaloide (es que Gobernación lo autoriza) como si desde el principio no lo hubieran sabido, no son más que malabares para aclarar lo que no necesita mayor explicación: Vizcarra quiere ser gobernador, y más le vale no tener pleitos con TELEVISA para el año que entra, porque un medio nacional bien puede convertirse en el fiel de la balanza. ¿Se imaginan a López Dóriga, dándole cobertura preferencial a todo lo que sus opositores mencionen sobre su real o supuesto pasado?
Con eso tendría.
El alcalde nunca dijo que no aumentarían en número, ni que su población se mantendría estable, fue muy claro y preciso: ningún nuevo casino. Si hoy está violando la palabra empeñada, no tiene la menor importancia, pues eso puede ser mal visto por el electorado, sí, pero a los votantes se les convence con un refresco y una torta.
No necesitan más. No valen más.
Importantes, lo que se dice importantes, son los que pueden hacer aportaciones en serio para la campaña (o acarrear daños significativos), como TELEVISA, CINEPOLIS o FORUM, que han sido beneficiados a costa de violar los reglamentos municipales por parte de la misma autoridad, y con gran escándalo por cierto, pero esas son minucias, frente a un proyecto que puede convertirse en histórico.
Lo demás se arregla poniéndole más jamón a la torta.
Les recuerdo que mañana hay bufete en El Miradero, además de que ahora cuenta con Internet inalambrico: en el kilómetro siete y medio, en La Higuerita, por la carretera a Culiacancito. Pasan Bacurimí, pasan Bellavista, pasan Huertos del Pedregal, luego hay una gasolinería (a mano derecha) y ya de ahí se alcanzan a ver los anuncios. Ahí mismo hay carpintería: hay catálogo de muebles y pueden ordenarlos a su gusto y pagarlos con tarjeta de crédito. Nos vemos aquí el próximo martes, y todos los días de lunes a viernes en el programa LA FERIA, por RADIO UAS a la una de la tarde. En jaragonc@gmail.com pueden enviar sus comentarios.

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Sep 30

Por Jorge Aragón Campos

No sé a ciencia cierta cómo surgió esa expresión, pero estuvo sumamente vigente durante toda mi infancia y la adolescencia: “sí, chuy”. Se usaba para burlarse de quien pretendía vernos la cara, con ella dábamos a entender que el engaño estaba a la vista y que no caeríamos en él, pues era mayor la ingenuidad de quien buscaba convertirnos en sus víctimas.
Sí, chuy.
Conforme avanza lo de los atentados en Morelia, el “sí chuy” se me vuelve obligado, dirigido de forma muy particular a Camilito Mouriño (por simple corazonada).
Hasta donde yo tenía entendido, los zetas son militares de élite que desertaron del ejército para ponerse a las órdenes del crimen organizado, y ahora me vienen a salir con que el supuesto zeta que arrojo la granada, apenas es capaz de describirla como “un objeto medio redondito, con cuadritos, como las de juguete”. O sea que no sabe cuándo se trata de una granada de fragmentación, incendiaria, de humo, etc. Y mucho menos está enterado de que las granadas no poseen chavetas, sino espoletas. Aquí lo de los términos si importa: la chaveta es un objeto diseñado para mantenerse fijo, para ser movido ocasionalmente y, por lo tanto, exige un protocolo para retirarla, mientras que la espoleta está pensada exactamente para lo contrario, por lo que su forma favorece su retiro. Digo, no me queda más que enmendarle la plana a López Dóriga, que confirmo que “son chavetas lo que tienen las granadas”.
Pues no, no son chavetas y eso debe saberlo muy bien un verdadero zeta.
Y ya que hablamos de TELEVISA, mira qué coincidencia que toda la información sobre los tres supuestos zetas detenidos la tuvo en exclusiva esa compañía.
¡Mira nomás!
Y por último, esas declaraciones videograbadas de los sospechosos (que por cierto, aparecen con huellas de golpes en la cara), donde hablan casi como asambleístas uaseños de los setentas: “lo hicimos para provocar al gobierno federal”. Nomás falto el “de lo que se trata, compañeros, es de favorecer las contradicciones del sistema capitalista, para provocar la insurrección popular… ¡y al diablo con las instituciones¡”
Sí, chuy.
Quiero aprovechar este espacio, para desmentir un rumor que está cobrando dimensiones preocupantes: es totalmente falso que los 26 millones de dólares requisados iban a ser utilizados en puras comilonas en El Miradero. En primer lugar, ni siquiera es un restaurante caro, y en segundo no acostumbran visitarlo los buchones porque es muy familiar. Si no me creen vayan a conocerlo y me darán la razón: por la carretera a Culiacancito (es en el kilómetro siete y medio, en La Higuerita), pasan Bacurimí, pasan Bellavista, pasan Huertos del Pedregal, luego hay una gasolinería (a mano derecha) y ya de ahí se alcanzan a ver los anuncios. Ahí mismo hay carpintería: hay catálogo de muebles y pueden ordenarlos a su gusto y pagarlos con tarjeta de crédito. Nos vemos aquí el jueves, y todos los días de lunes a viernes, en el programa LA FERIA, por RADIO UAS a la una de la tarde. Por cierto, LA FERIA está disponible ahora en internet, en la dirección laferiaradio.com donde puede escuchar una selección de los mejores programas del presente año. El sitio amenaza crecer con textos, fotos y videos. No lo pierda de vista, porque dará de que hablar. Ya lo verá. En jaragonc@gmail.com pueden enviar sus comentarios.

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