
Jorge Aragón Campos
Me ha llegado un correo sensacional, con algunos consejos para seguir en esos momentos, que nunca faltan, donde uno se siente inconforme con su chamba. Dice lo siguiente:
Cuando regresas a casa después del Trabajo, detente en una farmacia y compra un termómetro rectal de Johnson&Johnson. Asegúrate de que sea de esa marca. Cuando llegues a tu casa asegura la puerta, cierra las cortinas y desconecta el teléfono para que no te molesten. Ponte ropa cómoda y siéntate en tu lugar favorito. Abre la caja y saca el termómetro. Después, con cuidado, ponlo sobre una mesa o una superficie de la que no se pueda caer.
Ahora la parte divertida: saca las instrucciones de la caja y lee con atención. Notarás esta frase escrita en letras pequeñas: “Todos los termómetros rectales hechos por Johnson&Johnson son personalmente probados y luego esterilizados”.
Hecho todo esto, cierra tus ojos y repite en voz alta: soy feliz por no trabajar en el control de calidad de Johnson& Johnson.
Sí, la situación económica no es buena, y más vale conformarse con mantener lo logrado. Lo digo porque, ya vieron ustedes, en Mazatlán cerró una atunera y aquí en Culiacán una tienda de Comercial Mexicana tronó. Entiendo que el Secretario de Promoción Económica estatal debe mantener y transmitir una imagen optimista ante el vendaval, pero eso de que a los empleados de la Comer los reubicaron en Mochis y en la tienda de La Campiña, es un auténtico cuento chino que no se lo traga nadie. Digo, para lo que gana un empleado de esos, no es creíble que se vaya hasta Mochis para mantener su salario, y ni modo que de repente la tienda de La Campiña se haya visto repentinamente urgida de más personal.
La horrenda verdad es que no hay medidas ni respuestas efectivas para el desastre. Ni a nivel federal, ni a nivel estatal, ni a nivel municipal.
Como dijeron los franceses en la parte final de la batalla de Waterloo: ¡qué cada quien vea por su vida!
Aunque también podemos gritar ¡qué cada quien vea por su lengua! En el mero Miradero, con su formidable lengua en salsa verde y su atmósfera verde y exuberante. Además, ya está reabierto el museo INSECTARIA, que ha quedado increíble, un verdadero orgullo para Sinaloa: en el kilómetro siete y medio, en La Higuerita, por la carretera a Culiacancito. Pasan Bacurimí, pasan Bellavista, pasan Huertos del Pedregal, luego hay una gasolinería (a mano derecha) y ya de ahí se alcanzan a ver los anuncios. Ahí mismo hay carpintería: hay catálogo de muebles y pueden ordenarlos a su gusto y pagarlos con tarjeta de crédito. Nos vemos aquí el próximo jueves, y todos los días de lunes a viernes en el programa LA FERIA, por Radio UAS a la una de la tarde. En jaragonc@gmail.com pueden enviar sus comentarios.



Comentarios Recientes