Sep 02

Jorge Aragón Campos

Apenas en la entrega anterior, me referí a las notorias consecuencias que está teniendo ya la ausencia de la COCOSIN en la infrestructura pública de Sinaloa. Lamentablemente, las malas noticias tienden a multiplicarse.
Como a muchos nos consta, la guerra que inició con la contienda electoral no sólo no concluyó junto con ésta, sino que en algunos frentes ha arreciado. Desde el arranque de las hostilidades, el sector salud ha sido puesto en el ojo del huracán y ahora, ultimamente, se han visto señalamientos y aclaraciones en torno al cumplimiento de compromisos de obras necesarias para la buena atención de los sinaloenses, y que de hecho están incluidas dentro del Plan Estatal de Desarrollo, pero que algunos insisten en advertir que quedarán inconclusas. Por supuesto, las explicaciones oficiales que afirman lo contrario han abundado.
Lo que es ya evidente, es el apuro financiero de la administración estatal, al margen de los motivos que lo estén provocando, situación que se repite por lo menos en los dos municipios más importantes del Estado: Culiacán y Mazatlán. La excepción, claro, es Ahome, porque ahí es ahora tierra de promisión y buenaventura.
Hay que irse a vivir pa´llá, antes de que pidan pasaporte para entrar.
El hecho duro y concreto es que existen apuros de dinero y habrá consecuencias para todos los sinaloenses. Y vuelvo ahora a las obras de infrestructura en salud. El Instituto Sinaloense de Cancerología está destinado a convertirse en una obra emblemática, aunque tal vez habrá que referirse a él en tiempo pasado, es decir: estaba. De la frontera me llega información sobre equipos para el Instituto que se encuentran detenidos, y cuyo retraso vuelve practicamente imposible de cumplir la fecha de entrega para este año. Aquí, los trabajos de construcción del edificio siguen, pero recuerdo muy bien la ceremonia de inicio de los trabajos, donde se enfatizó que el cajón era sólo eso: un cajón. La verdadera importancia radicaba en lo que contendría su interior: nuevas tecnologías para combatir a uno de los males más temibles. Los fierros, pues, que en este caso son lo más caro y es hora que no llegan.
Para preocuparse.
Si usted se hizo presente en el evento de Renato Gutierrez, con la esperanza de que MALOVA lo viera y le garantizara hueso… ¡Olvídese! No es por ahí. Los que saben, dicen que sólo ingresarán al gabinete aquellos que tengan la sana costumbre de ir a El Miradero. Y cómo no, si hay desayunos completos desde sesenta pesos. Dese la vuelta que, finalmente, el lugar está a sólo quince minutos del centro. Ahí mismo conozca el museo INSECTARIA, que ha quedado increíble, un verdadero orgullo para Sinaloa: en el kilómetro siete y medio, en La Higuerita, por la carretera a Culiacancito. Pasan Bacurimí, pasan Bellavista, pasan Huertos del Pedregal, luego hay una gasolinería (a mano derecha) y ya de ahí se alcanzan a ver los anuncios. También hay carpintería: hay catálogo de muebles y pueden ordenarlos a su gusto. Nos vemos aquí el próximo jueves, y todos los días de lunes a viernes en el programa LA FERIA, por RADIO UAS a la una de la tarde. En jaragonc@gmail.com pueden enviar sus comentarios.

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Sep 12

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Jorge Aragón Campos

El día de hoy, continuamos con el tema que iniciamos en la entrega anterior, sobre lo que será, quizá, el proyecto de salud más importante de esta administración estatal: el Instituto Sinaloense de Cancerología.
Como recordarán, en este espacio pretendemos evidenciar las intenciones de frenar el proyecto, por parte de la empresa Corphomed, la misma que incumplió en el IMSS los tratamientos de hemodiálisis a pacientes renales, llegando a sufrir cancelaciones de contratos, y que hoy pretende hacer de las suyas en Sinaloa.
Baste mencionar dos hechos documentados que son suficientes para descalificar, legalmente, la participación de Corphomed en la licitación del Instituto Sinaloense de Cancerología: primero, la existencia de sanciones en el IMSS por incumplimientos de la compañía, y segundo, la falsedad en sus declaraciones, al afirmar la venia del Arq. Alejandro González del Pliego, para trabajar con ellos en caso de resultar beneficiados con la adjudicación del proyecto. Este columnista tiene en su poder, documentos del IMSS donde se enumeran las violaciones de Corphomed, además de la carta donde el Arq. Alejandro González del Pliego niega toda relación actual y futura con esa empresa. Estamos hablando, pues, de falsedad en declaraciones, lo cual es causal suficiente para dejarla fuera de concurso y, sin embargo, se le permitió participar.
O sea que ahora debemos preguntarnos por qué se le permitió participar aquí en Sinaloa.
Con estos antecedentes, es fácil entender que Corphomed haya presentado la postura con el precio más bajo, pues resulta evidente que no piensa cumplir el compromiso, tal y como suelen hacerlo numerosos proveedores del sector público que han encontrado la manera de beneficiarse ante la desmedida corrupción que priva hoy.
Eso sí, no tendrán buenos médicos pero abogados sí, lo cual puede servirles para paralizar el proyecto con argucias legales, a menos que los de aquí no resulten mancos y se defiendan un poco bien, un poco nada más y con eso bastaría.
Vamos a ver cómo resultan.
Les recuerdo que mañana hay bufete en El Miradero, y que ya cuenta también con Internet gratuito: en el kilómetro siete y medio, en La Higuerita, por la carretera a Culiacancito. Pasan Bacurimí, pasan Bellavista, pasan Huertos del Pedregal, luego hay una gasolinería (a mano derecha) y ya de ahí se alcanzan a ver los anuncios. Ahí mismo hay carpintería: hay catálogo de muebles y pueden ordenarlos a su gusto y pagarlos con tarjeta de crédito. Nos vemos aquí el próximo martes, y todos los días de lunes a viernes en el programa LA FERIA, por RADIO UAS a la una de la tarde. En jaragonc@gmail.com pueden enviar sus comentarios.

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Aug 11

Jorge Aragón Campos

health_iconPara quienes tienen la pésima costumbre de leer esta columna, no es un secreto el seguimiento que le he dado al proyecto de dotar a Sinaloa, de un Instituto de Cancerología acorde a la importancia del problema.
Somos un país que está envejeciendo, lo cual nos mete a una situación novedosa sobre la cual, mayormente, se ha puesto énfasis en la vertiente que corresponde al régimen de pensiones y jubilaciones. Sin embargo, no es ahí donde está el mayor reto. Para quienes llegan a edad avanzada, la preocupación sobre la muerte va superando a la preocupación sobre la vida, es decir, puede ser más ardua y difícil la despedida que el tiempo que aun quede sobre la tierra. Y es que una enfermedad grave puede exigir una erogación mayor a lo que costaría la manutención durante dos o tres décadas de vida.
El cáncer es una enfermedad grave y, peor aún, es una enfermedad que se vuelve cada vez más frecuente, pues suele hacerse presente como parte del proceso natural del envejecimiento: cáncer de colon, de próstata, ovarios, matriz y páncreas, por mencionar sólo algunos, son considerados ya padecimientos propios de gente vieja.
El Instituto Sinaloense de Cancerología, es un proyecto que ha sufrido de altibajos pero, todo así lo indica, es decisión del gobierno de Aguilar Padilla concluirlo dentro de su sexenio, por lo que podemos ser optimistas y pensar que para el año entrante estará dando servicio a toda la población del estado. De hecho, estoy enterado, esta misma semana será el dictamen sobre las diferentes propuestas que existen para su realización. Desde tiempo atrás, la Secretaría de Salud estatal elaboró su propio diseño, sustentado en la experiencia recogida durante años de atender a miles de sinaloenses, de dar seguimiento constante al surgimiento de nuevas terapias y tecnologías y, por supuesto, remitiéndose a su propio banco de datos, donde es posible ver el comportamiento actual y tendencias en la salud de la población.
La lógica más elemental, reconoce de antemano las virtudes de esa propuesta, y es de desear resulte triunfante, pues estamos hablando de que, según rezan las estadísticas, quien esto escribe y quien lo lee, acabaremos ahí pasado un tiempo.
Nos guste o no.
Lo que a ambos sí nos gusta, es El Miradero, con su formidable lengua en salsa verde y su atmósfera verde y exuberante, para ir a descansar no sólo del calor, sino del mismísimo aire acondicionado: a estas alturas, hasta jaqueca da. Hace falta pasear por los lugares que suelen ser más frescos por estar fuera de la mancha urbana. Además, ya está reabierto el museo INSECTARIA, que ha quedado increíble, un verdadero orgullo para Sinaloa: en el kilómetro siete y medio, en La Higuerita, por la carretera a Culiacancito. Pasan Bacurimí, pasan Bellavista, pasan Huertos del Pedregal, luego hay una gasolinería (a mano derecha) y ya de ahí se alcanzan a ver los anuncios. Ahí mismo hay carpintería: hay catálogo de muebles y pueden ordenarlos a su gusto y pagarlos con tarjeta de crédito. Nos vemos aquí el próximo jueves, y todos los días y a cualquier hora en el programa. En jaragonc@gmail.com pueden enviar sus comentarios.

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Jun 30

Jorge Aragón Campos

health_iconSi ustedes se fijan, lo de la gripa porcina cada vez más adquiere su verdadera dimensión, y va quedando relegada dentro de los asuntos de salud pública.
¿Por qué?
Ni los virus ni las bacterias representan las principales amenazas para la salud humana. ¿Sabe usted que en el mundo existe una pandemia desde hace más de veinte años? Es decir, una enfermedad que tiene presencia en todos los países del mundo, y además no tiene cura, es mortal por necesidad. Se llama SIDA.
En el mundo desarrollado, las muertes provocadas por las enfermedades infecciosas son nada frente a las que son consecuencia de males degenerativos, como diabetes, accidentes cardiovasculares (infartos, derrames cerebrales) y cáncer. Vaya usted a las estadísticas del sector salud en Sinaloa, y encontrara que, al menos en eso, somos como cualquier región de cualquier país desarrollado. Afortunadamente, para enfrentar la diabetes y los males cardiovasculares contamos con buenos especialistas y buenas instalaciones públicas y privadas, pero para nuestra mala fortuna no podemos decir lo mismo del cáncer: nuestra infraestructura se ha vuelto obsoleta… muy obsoleta.
No hace mucho, el gobernador Aguilar Padilla anunció que su sexenio lo cerraría inaugurando el Instituto Sinaloense de Cancerología, lo cual fue una excelente noticia, pues implicaba dotar a nuestra ciudad y a nuestro estado de una institución dotada con tecnología de punta, lo que significaría una mejor calidad de vida para las víctimas de ese padecimiento, así como una mayor expectativa de sobrevivir a la enfermedad. El proyecto se mantuvo viento en popa, y de hecho esta semana ocurrirían las licitaciones para arrancar la obra a la mayor brevedad.
Pues siempre no.
Tengo información de que no hay información: la licitación ha sido suspendida y se desconocen las causas. Esto es una muy mala señal, pues puede significar la cancelación de una obra impostergable. De acuerdo, el Instituto Sinaloense de Cancerología no vendría a salvar a la humanidad, sino nada más a sinaloenses que no son más importantes que el resto del mundo, pero tampoco lo son menos. Merecemos una explicación a lo que, en el mejor de los casos, vendrá a significar un retraso, porque de tratarse de la cancelación del proyecto no sé como lo van a justificar.
Que nos digan por qué no nos lo merecemos.
Otra a la que todos tenemos derecho, es a la formidable lengua en salsa verde y la atmósfera lujuriosa y exuberante de El Miradero. Además, ya está reabierto el museo INSECTARIA, que ha quedado increíble, un verdadero orgullo para Sinaloa: en el kilómetro siete y medio, en La Higuerita, por la carretera a Culiacancito. Pasan Bacurimí, pasan Bellavista, pasan Huertos del Pedregal, luego hay una gasolinería (a mano derecha) y ya de ahí se alcanzan a ver los anuncios. Ahí mismo hay carpintería: hay catálogo de muebles y pueden ordenarlos a su gusto y pagarlos con tarjeta de crédito. Nos vemos aquí el próximo jueves, y todos los días de lunes a viernes en el programa LA FERIA, por RADIO UAS a la una de la tarde. En jaragonc@gmail.com pueden enviar sus comentarios.

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May 07

Jorge Aragón Campos

health_iconSegún me reportan varios conocidos que viven en Navolato, en plena emergencia sanitaria, concretamente durante este fin de semana, en aquel municipio hubo aglomeraciones de jubilados en el IMSS (para recoger su cheque), se ofrecieron misas en los templos, ningún negocio cerró, los cubrebocas no se agotaron en las farmacias, los restaurantes y changarros callejeros de comida abrieron y estuvieron abarrotados, las cantinas operaron con toda normalidad… en fin, que frente a la sicosis de la puerca gripa marrana, adoptaron una postura que, desde sus inicios, la sociología positivista ha descrito como la de valerles madre.
Y les resultó.
¿Sabe usted cuántos enfermos tienen ya en Navolato? Los mismos que tenemos en todo Sinaloa: ninguno.
El pasado lunes, Jesús Silva Herzog Márquez (articulista nacional) publicó las reflexiones de un lego sobre la estrategia sanitaria mexicana, y sus breves pero inteligentes líneas, sumadas a las declaraciones de Kumate, sirven para hacernos hoy algunas preguntas sobre la estrategia sanitaria de Sinaloa: ¿por qué hemos de seguir los mismos lineamientos que el D.F. (la ciudad con el mayor número de casos en el mundo), cuando nosotros no tenemos ninguno? ¿Por qué no es bastante con mantener un cerco sanitario frente al exterior? ¿Acaso aquí puede brincarnos de los cerdos a los humanos? De ser cierto esto último ¿por qué no es suficiente con mantener vigilancia especial en las granjas porcinas y, ahora sí, sacrificar a los animales que se tienen de forma doméstica? Total, sale mucho más barato pagárselos a sus dueños al precio que se cotizan en pie, en lugar de mantener paralizados a sectores económicos mucho más productivos y rentables. Si el virus no aguanta temperaturas ambientales superiores a los treinta grados centígrados, por qué seguir comportándonos aquí como si fuéramos un distrito de Siberia.
¿Qué por qué me atrevo a decir todo esto, si ni siquiera homeópata soy y por lo tanto qué diablos puedo saber de cuestiones de salud? Pues por una razón muy sencilla: porque no es necesario hacer cinco años de carrera, luego el internado y de ahí la especialidad, para darse cuenta de que nuestra dichosa estrategia sanitaria no es más que una sarta de ocurrencias, diseñadas todas por una bola de grillos que, igual o peor que uno, no tienen ninguna idea ya no digamos de medicina, sino de simple lógica. Menciono nada más algunas:

  1. Se recomienda abandonar el uso de corbata, por ser esta un reservorio para virus y bacterias. La recomendación la da un Secretario de salud federal (Córdoba en México) y uno estatal (Ponce aquí en Sinaloa) la avala. Ambos usan bigote.
  2. Los restaurantes deberán mantener una separación de 2.25 metros entre los comensales de diferentes mesas. En el transporte público los pasajeros seguirán viajando hacinados. No hay distancia mínima. ¿Firmaron los transportistas algún convenio especial con el virus, tal y como lo hacen aquí en Sinaloa para gozar de total impunidad?
  3. En lugares como cines y teatros, las filas de butacas se ocuparán de forma alternada, y se dejarán además dos butacas vacías entre cada espectador. En las escuelas los pupitres seguirán acomodados igual, porque no hay manera de hacerlo distinto. ¿Hasta ese nivel llega el control de la Gordillo, que hasta los virus temen meterse con sus huestes?

Este asunto no termina aquí, seguiremos el sábado. Por cierto, El Miradero ha solicitado formalmente su anexión a Navolato, porque busca seguir siendo el lugar más feliz de Sinaloa, con su formidable lengua en salsa verde y su atmósfera verde y exuberante. Además, ya está reabierto el museo INSECTARIA, que ha quedado increíble, un verdadero orgullo para Sinaloa: en el kilómetro siete y medio, en La Higuerita, por la carretera a Culiacancito. Pasan Bacurimí, pasan Bellavista, pasan Huertos del Pedregal, luego hay una gasolinería (a mano derecha) y ya de ahí se alcanzan a ver los anuncios. Ahí mismo hay carpintería: hay catálogo de muebles y pueden ordenarlos a su gusto y pagarlos con tarjeta de crédito. Nos vemos aquí el próximo sábado, y todos los días de lunes a viernes en el programa LA FERIA, por RADIO UAS a la una de la tarde. En jaragonc@gmail.com pueden enviar sus comentarios.

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