Jorge Aragón Campos
Hoy, miembros de la comunidad médica y de la ciudadanía en general, recorrerán las calles en apoyo a la doctora anestesióloga, supuesta responsable por la muerte de una niña durante una intervención quirúrgica en el Hospital General.
Es una buena noticia.
La muerte de la pequeña paciente es una tragedia irreparable, pero no por ello se justifica la atmósfera de linchamiento que se ha desatado sobre la anestesióloga.
Información proporcionada por fuentes cercanas al caso, me comentan que la doctora puede ser condenada a una pena de 21 años de cárcel, lo cual ha encendido los focos rojos de todos los que se desempeñan en actividades relacionadas con la medicina.
No pretendo exculpar a la doctora, pero me parece excesivo sea castigada en una magnitud que corresponde más bien a actividades francamente ilícitas, como el asesinato o el secuestro, sobre todo al existir atenuantes a las que fácilmente se puede acceder, siendo cuestión nada más de rascarle un poco: la trayectoria, las actitudes y el profesionalismo de la doctora, son elementos en los que coinciden todos los que han tenido relación con ella. Además, no está muy claro si, finalmente, hubo o no una reacción alérgica en la paciente, pues de ser ese el caso resultaría un verdadero exceso la acusación contra la especialista. No pretendo exculparla, pero tampoco es correcto echarle toda la carga. Este caso, ha servido para evidenciar la enorme falta de información que padecemos sobre el ejercicio de la medicina en nuestro estado. Parece mentira, que estemos más enterados sobre las empresas más demandadas ante PROFECO que, por ejemplo, cuáles son los especialistas más baratos, los quirófanos con menor incidencia de infecciones, quiénes tienen sobre sí el mayor número de quejas, etc.
Lo primero, es evitar una injusticia; lo segundo, aprovechar lo sucedido para darle mayor seguridad a la ciudadanía.
Donde sí toda la ciudadanía tiene una completa seguridad de alcanzar la felicidad es en EL Miradero con su formidable lengua en salsa verde y su atmósfera verde y exuberante. Además, ya está reabierto el museo INSECTARIA, que ha quedado increíble, un verdadero orgullo para Sinaloa: en el kilómetro siete y medio, en La Higuerita, por la carretera a Culiacancito. Pasan Bacurimí, pasan Bellavista, pasan Huertos del Pedregal, luego hay una gasolinería (a mano derecha) y ya de ahí se alcanzan a ver los anuncios. Ahí mismo hay carpintería: hay catálogo de muebles y pueden ordenarlos a su gusto y pagarlos con tarjeta de crédito. Nos vemos aquí el próximo sábado, y todos los días de lunes a viernes en el programa LA FERIA, por RADIO UAS a la una de la tarde. En jaragonc@gmail.com pueden enviar sus comentarios.




Comentarios Recientes