Jorge Aragón Campos
Se puede estar de acuerdo o no con Hector Melesio Cuén; se puede estar a favor o en contra de él, pero no se le puede dejar de reconocer que ya es por derecho propio uno de los grandes protagonistas del actual proceso electoral.
Hay quienes afirman que no pasa de ser un alfil dentro de la estrategia priista, pero yo veo a un hombre combatiendo fundamentalmente por sus intereses, tal y como lo hacen Vizcarra, MALOVA, Solano, etc. Eso sí, los intereses de Cuén son de largo plazo, y eso, frente a una clase política que se distingue por su cortoplacismo, es de reconocerse como una virtud. Digo, aquí no estoy haciendo ninguna mención a cuestiones de principios ideológicos o similares, porque si nos metemos a ese terreno no se salva nadie. Se trata de pragmatismo puro, donde lo que cuentan son los resultados. Sí, está de la patada para los sinaloenses de a pie, pero ni modo: ya estamos metidos en el universo de las opciones degradadas, y se trata de escoger de entre dos males el menos peor.
¿A poco no?
Cuén deseaba ser candidato a gobernador, y en sus cuentas resultaba obvio que esa posición en el PRI ya estaba ocupada: el único lugar donde podía buscarla era en la Alianza y para allá fue. Sin embargo no pudo obtener la candidatura, salvo el ofrecimiento de ir por Culiacán. Ahí, obviamente, las cuentas le indicaron que para pelear esa posición lo más conveniente era hacerlo por el PRI, y me parece que está en lo correcto: para ganar Culiacán, se tienen mejores posibilidades con el PRI, que con cualquiera otra fórmula.
Si Cuén fuera un alfil priista, no estaría aruñando la candidatura para la alcaldía de la capital, estaría obteniendo la postulación de algún partido chico para la gubernatura, convirtiéndose en la tercera opción que obtendría los preciosos votos que pueden hacer la diferencia el día de las elecciones. A lo mejor eso es lo que se pretende cocinar con la venia de Felipe Manzanares, pero lo dudo mucho: si en el PAN Solano fue apabullado por el comité nacional, a Felipe le iría peor. Además, para Cuén sería una jugada impensable a estas alturas: sabe que se quedaría solo. La estampida en Cuenta Conmigo dejaría vivos, a lo sumo, a algunos parientes muy cercanos.
Eso, haciéndole el favor.
El proyecto de Cuén en el PRI está generado poderosas resistencias, pero hablando en plata, el Institucional no tenía resuelto ese asunto: haya hecho lo que haya hecho, haga lo que haga, el proceso estará plagado de asperezas y lastimaduras. Las cuentas alegres que en un principio se tenían para Culiacán, puede ser que finalmente no salgan completas, sin que necesariamente queden en rojo.
¿Quién está resultando ser el alfil de quién?
Si usted es un alfil de su propio estomago, y ha hecho del buen comer su religión, le recomiendo El Miradero: está a sólo quince minutos del centro y es perfecto para pasársela bien sin correr el riesgo de salir fuera… y hay desayunos completos desde sesenta pesos. Ahí mismo conozca el museo INSECTARIA, que ha quedado increíble, un verdadero orgullo para Sinaloa: en el kilómetro siete y medio, en La Higuerita, por la carretera a Culiacancito. Pasan Bacurimí, pasan Bellavista, pasan Huertos del Pedregal, luego hay una gasolinería (a mano derecha) y ya de ahí se alcanzan a ver los anuncios. También hay carpintería: hay catálogo de muebles y pueden ordenarlos a su gusto. Nos vemos aquí el próximo martes, y todos los días de lunes a viernes en el programa LA FERIA, por RADIO UAS a la una de la tarde. En jaragonc@gmail.com pueden enviar sus comentarios.




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