Jun 10

Jorge Aragón Campos

Este tema, el de una sociedad permeada por el cinismo, ha salido a relucir más de una vez con motivo del actual proceso electoral local pero ¿somos en realidad una sociedad que se comporta de una forma cínica?

Yo creo que sí.

El fenómeno, hasta eso, no es privativo de Sinaloa, abarca a todo el país y ha sido corroborado por estudios recientes que han señalado esa característica. A nivel nacional, existe una generalizada convicción sobre la vigencia de la ley de Herodes (o tranzas te jodes), a la vez que se admite la necesidad de adaptarse a ella si se desea avanzar en alguna dirección. Nuestro cinismo, pues, es real y obedece a razones prácticas.

La entronización del cinismo como moneda de uso corriente, vendría a conformar parte del sistema de anti valores que padecemos, pero no por ello debemos desgarrarnos las vestiduras, al menos no en el sentido de señalar, en abstracto, a la sociedad como culpable del hecho: la responsabilidad social no es pareja porque no somos una sociedad igualitaria. Dicho de otra manera: a la hora de comportarse como un cínico, peca más un diputado que un jornalero agrícola. Pretender fomentar los valores en el aula escolar, es ponerse a mear fuera del hoyo pues estos no son materia académica, sino prácticas sociales que se demuestran en el día a día o, lo que es lo mismo, los valores se imponen con el ejemplo, no con ponerlos sobre el pizarrón. Digo, ni para qué mencionar que, aparte, nuestro sistema educativo ha sido entregado a Elba Esther Gordillo: suponer que por las aulas vendrá la solución a nuestra degradación moral, nos exhibe como muy brutos o, efectivamente, como muy cínicos.

En la construcción de un código de valores, la cuota de mayor responsabilidad la llevan aquellos que funcionan como referentes sociales: las élites políticas, educativas, científicas, religiosas, artísticas, etc. Si nos atenemos a la bajeza moral que en México han demostrado nuestros “liderazgos” de todo tipo, deberíamos admitir que el ciudadano común y corriente ha demostrado hasta hoy, una saludable resistencia a los perversos ejemplos a que se ve expuesto. La parte baja y media de nuestra pirámide social, resultan ser mucho menos cínicas que la parte superior. Entonces, aprendamos a no quejarnos tanto y sí a exigir más.

Comento todo esto, pues con motivo del día de la libertad de expresión, un buen amigo, don Mario Montijo, ha sido objeto de un merecido reconocimiento por su desempeño periodístico. Indudable referente moral para el gremio, don Mario, me consta, no es perfecto, es de carne y hueso pero a lo largo de una dilatada trayectoria ha sabido mantener una actitud coherente, seria y respetuosa hacia el oficio. No es poca cosa: un ejemplo al que, dados los actuales acontecimientos, varios deberían tomar en cuenta.

Una felicitación y un abrazo: larga vida don Mario.

Qué buena noticia: ahora en El Miradero hay desayunos completos desde sesenta pesos. Dese la vuelta que, finalmente, el lugar está a sólo quince minutos del centro. Ahí mismo conozca el museo INSECTARIA, que ha quedado increíble, un verdadero orgullo para Sinaloa: en el kilómetro siete y medio, en La Higuerita, por la carretera a Culiacancito. Pasan Bacurimí, pasan Bellavista, pasan Huertos del Pedregal, luego hay una gasolinería (a mano derecha) y ya de ahí se alcanzan a ver los anuncios. Nos vemos aquí el próximo sábado, y todos los días de lunes a viernes en el programa LA FERIA, por RADIO UAS a la una de la tarde. En jaragonc@gmail.com pueden enviar sus comentarios.

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