Feb 23

Jorge Aragón Campos

El apodo “chapo” es muy común en Sinaloa, suele aplicársele a los bajos de estatura, de ahí que con esa denominación tengamos una vasta galería de personajes a lo más variopinta, siendo así que algunos aparecen en las listas de Forbes y otros… en la antología local de lo ridículo.

El dirigente estatal del PAN, es conocido con ese mote: chapo Solano, le dicen. Yo pensaba que se debía a su estatura física, pero vengo a descubrir que no, se trata más bien de la intelectual… y moral. No puedo pensar otra cosa, después de ver sus declaraciones sobre el affaire Clouthier, donde afirma, entre otras barbaridades, que las declaraciones del diputado ofenden al presidente y ofenden, por lo tanto, a los mexicanos.

¡Por favor!

No sólo a mí, sino a millones (sí, dije millones) de mexicanos en lugar de ofendernos nos alegra le digan sus verdades a quien (julio del 2006 no se olvida) demostrara, con sus hechos, no pasar de ser un vulgar robavotos, por lo que ahora ni nunca le concederemos el trato de Presidente (así, con mayúsculas).

Por otra parte, no tiene motivos Solano para quejarse de lo que Clouthier dijo, pues corto se quedó en la denuncia sobre la complicidad entre el gobierno federal y el narco, al margen del nombre del cártel que haya puesto como beneficiario de dicha asociación delictuosa. Ni al caso tiene buscarle tres pies al gato; como bien lo señalara Gabriel Zaid, y como bien sabido es por cualquiera con dos dedos de frente, en este país y en cualquier otro para hacer negocios en serio, lo que se dice en serio, sólo al amparo del gobierno, y ¡vaya que el narcotráfico es aquí un negocio en serio… y floreciente! Eso lo sabemos muy bien los sinaloenses, pues imposible olvidar cómo le fue al último gobernador que intentó hacerle frente al fenómeno, me refiero a Labastida, quien tuvo que enfrentar una violenta respuesta de parte no de los delincuentes, sino del gobierno federal a través de la Policia Judicial Federal, la PGR y Gobernación.

Ya nomás falto nos pidiera firmar desplegados en apoyo a la guerrita.

Otra buena noticia, es que en El Miradero ahora se puede desayunar por sólo sesenta pesos. Pregunte por los paquetes: en el kilómetro siete y medio, en La Higuerita, por la carretera a Culiacancito. Pasan Bacurimí, pasan Bellavista, pasan Huertos del Pedregal, luego hay una gasolinería (a mano derecha) y ya de ahí se alcanzan a ver los anuncios. Ahí mismo hay carpintería: hay catálogo de muebles y pueden ordenarlos a su gusto y pagarlos con tarjeta de crédito. Nos vemos aquí el próximo jueves, y todos los días de lunes a viernes en el programa LA FERIA, por RADIO UAS a la una de la tarde. En jaragonc@gmail.com pueden enviar sus comentarios.

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