Jorge Aragón Campos
Primeramente, mi pésame para la esposa de nuestro director y amigo, Jorge Luis Telles, por su reciente pérdida. Una pronta resignación, es lo único que se puede pedir… y eso pido. Por otro lado, me sumo, claro está, a la indignación por el asesinato del colega Jorge Luis Romero, y a sus familiares les deseo lo mismo: una pronta resignación, porque eso es a lo único a lo que pueden aspirar.
Ni modo que justicia.
Por cierto, la tragedia ocurrida el pasado martes en el sur de la ciudad, cuando una adolescente arrolla a seis estudiantes, matando a una de ellas y dejando hospitalizados al resto, es una buena muestra de la indolencia de las autoridades, y ahora sí ni modo y se la saquen diciendo que “es de la esfera federal”.
Las razones del accidente son muy simples: una adolescente conduce a exceso de velocidad, pierde el control, se sube a la banqueta y arrolla a gente que estaba sobre ella. Tan, tan.
Es a todas luces evidente, que desde hace tiempo los adolescentes al volante representan una grave amenaza, y de hecho, de los abusos que cometen (cosa ya hecha costumbre) surgen las primeras lecciones de quienes aspiran a convertirse en juniors. El fenómeno no es nuevo ni sus consecuencias, y su principal origen está en el otorgamiento de permisos, de parte de la autoridad correspondiente, para que conduzca quien no tiene aún la edad para ello (y por lo tanto la madurez y sentido de responsabilidad que se requiere).
Por ningún lado se ha visto que exista la mínima preocupación por corregir lo que a todas luces es un error. Me refiero a que es ya un imperativo suspender esos permisos, ante la evidente demostración de sus funestas consecuencias. Le llaman, creo, “permiso de aprendiz”. Pues les tengo una noticia, señores de Transito: esta semana, una aprendiz reprobó.
Y de qué manera.
Una cosa sí les aseguro: seguirán sin hacer absolutamente nada.
Es momento de hincarle el diente a la formidable lengua en salsa verde de El Miradero. Ahí mismo también, visite el museo INSECTARIA, que ha quedado increíble, un verdadero orgullo para Sinaloa: en el kilómetro siete y medio, en La Higuerita, por la carretera a Culiacancito. Pasan Bacurimí, pasan Bellavista, pasan Huertos del Pedregal, luego hay una gasolinería (a mano derecha) y ya de ahí se alcanzan a ver los anuncios. Ahí mismo hay carpintería: hay catálogo de muebles y pueden ordenarlos a su gusto y pagarlos con tarjeta de crédito. Nos vemos aquí el próximo sábado, y todos los días de lunes a viernes en el programa LA FERIA, por RADIO UAS a la una de la tarde. En jaragonc@gmail.com pueden enviar sus comentarios.


