Más de una voz se deja oír, diciendo que este año inicia la recuperación en México. Yo dudo que así sea… para México, porque para Sinaloa y Culiacán, en lo particular, estoy seguro de que este 2010 será igual que 2008 y 2009: de mayor retroceso.
Hay crisis simples y crisis complejas, la diferencia es que las primeras tienen una sola causa que las provoca, mientras que en las segundas sus efectos proceden de varias fuentes. La crisis mundial, por ejemplo, es económica y nada más, mientras que la crisis mexicana es económica y es política, gracias al presidente que tenemos, por lo que no hay motivos para pensar en una recuperación al menos de aquí al 2012. Eso es para México, para nosotros el panorama está peor.
Según mis cuentas, en Culiacán la crisis amenaza con sumar ya más de dos capas. Primeramente, nuestra ciudad es arrastrada por el entorno nacional e internacional, pero su situación se agrava por asuntos locales. Una larga secuela de malas políticas públicas, han terminado por romper el saco: ya en el otoño del 2007, fue evidente que las ventas al menudeo se estaban reduciendo en el comercio y los servicios. ¿La razón? Desde tiempo atrás, dos giros eran los que presentaban los mayores niveles de crecimiento: los casinos y los Oxxo. Por si hay dudas de los segundos, vamos diciéndolo con toda claridad: son expendios disfrazados. Nuestra ciudad, pues, ha sido entregada al imperio del vicio. A los culichis el dinero se les está yendo en alcohol y juego.
En seguridad también tenemos una crisis que supera a la nacional. Ya no se trata nada más de las ejecuciones y los levantones. Para quienes visitan la ciudad, es evidente lo mucho que ha crecido… la anarquía. Años y años de simulación de nuestras autoridades de policía y tránsito han cobrado su precio: Culiacán es una ciudad que asusta al visitante y harta a sus habitantes. No hay orden, no hay ley, no hay gobierno.
Así no hay futuro.
Para completar el cuadro, es evidente que también estamos viviendo una crisis política, iniciada con la lucha interna en el PRI con motivos de la sucesión gubernamental. Es de temer que, conforme se vayan cumpliendo los plazos fatales del calendario electoral, nuevos actores se sumen a los catorrazos. Esta crisis es un hecho, desde el momento en que nuestra clase política se ha encerrado en un horizonte que inicia y termina en la designación de candidatos. Los problemas que nos aquejan han sido relegados a un segundo plano, y yo creo que no se van a acordar de ellos ni siquiera en el 2012.
Malo está el cuento.
Nos vemos aquí el próximo jueves, y todos los días de lunes a viernes en el programa LA FERIA, por RADIO UAS a la una de la tarde. En jaragonc@gmail.com pueden enviar sus comentarios.



