Jorge Aragón Campos
En Guadalajara, el tianguis de la México se distingue por lo especializado: antigüedades y artículos de arte. Después de eso es como cualquier otro tianguis del país, por lo que igualmente los precios son fijados mediante el estira y afloja entre cliente y vendedor. El Ascencio y yo descubrimos que para esos menesteres, el Heriberto Millán es “la espada desenvainada de Dios”; reúne un requisito indispensable para obtener el éxito: es insoportable.
En uno de los puestos, vio un antiguo portallaves en forma de llave (valga la redundancia) pero de un tamaño que lo hacia pesar alrededor de seis kilos. Fue cosa de que el marchante le diera un precio para que el Heriberto se soltara: ¿y no es posible en menos? ¿porque ahorita de dónde? es que yo vine a comprar muebles… porque mi mujer quiere que los cambie cada año ¿usted cree? ¿en estos tiempos de dónde? Y luego nos perdimos ¿ya le conté que nos habíamos perdido? Verá… nos dijeron que esto estaba por La Paz… en serio: por La Paz. Y ahí vamos… ¿y estás taquerías estaban antes que ustedes? Porque en Sinaloa los tacos son distintos…
Cuarenta minutos después, el Heriberto nos alcanzó cargando su llavesota y doscientos pesos más, que el vendedor le había dado con tal de quitárselo de encima. Yo gasté más de quinientos en unas charolas furris de la Coca Cola. El único gusto que me quedó, fue que en el aeropuerto nomás falto que le sacaran sangre, porque la dichosa macrollave aparecía en los rayos equis como si fuera la punta del cañón de una matapolicias, pero tamaño antiaereo. Casi le dedican un operativo especial de la marima para él solito. De hecho, buena parte del vuelo el piloto se vino batallando para evitar que el avión escorara por el sobrepeso del souvenir.
Llegamos bien. Eso sí, después de tan agradable experiencia, me he prometido solemnemente no volver a alejarme de Culiacán más allá de Ruiz Cortines, siempre y cuando no resulte que el Heriberto tiene parientes ahí. De ser así llegaré nada más hasta Pericos.
Qué buena noticia: ahora en El Miradero hay desayunos completos desde sesenta pesos, y estará abierto toda la semana santa y la de pascua. Dese la vuelta que, finalmente, el lugar está a sólo quince minutos del centro. Y jueves, viernes sábado y domingo habrá bufete. Ahí mismo conozca el museo INSECTARIA, que ha quedado increíble, un verdadero orgullo para Sinaloa: en el kilómetro siete y medio, en La Higuerita, por la carretera a Culiacancito. Pasan Bacurimí, pasan Bellavista, pasan Huertos del Pedregal, luego hay una gasolinería (a mano derecha) y ya de ahí se alcanzan a ver los anuncios. También hay carpintería: hay catálogo de muebles y pueden ordenarlos a su gusto. Nos vemos aquí el próximo jueves, y todos los días de lunes a viernes en el programa LA FERIA, por RADIO UAS a la una de la tarde. Por cierto, LA FERIA está disponible ahora en internet, en la dirección laferiaradio.com donde puede escuchar una selección de los mejores programas del presente año. El sitio amenaza crecer con textos, fotos y videos. No lo pierda de vista, porque dará de que hablar. Ya lo verá. En jaragonc@gmail.com pueden enviar sus comentarios.



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