Jorge Aragón Campos
Existen varias zonas oscuras en el asunto del fallido examen de admisión a medicina. La historia de los muchachos que supuestamente se robaron el examen, para organizar luego un curso donde se instruyó a otros para presentarlo, no se sostiene. Primeramente, la lógica nos dice que cuando se obtienen así las respuestas, no se organizan cursos, se vende directamente la clave y ya.
Más creíbles resultan los trascendidos que ya empiezan a correr por todos lados. El primero, señala que los responsables no operaron a tiempo para meter a un montón de recomendados, con lo que estaríamos frente a un capítulo más de una historia que ya es recurrente, dada la enorme demanda de espacios que tiene esa escuela. La otra versión es que los resultados del examen ponen en entredicho el tan llevado y traido asunto de las certificaciones a escuelas de la UAS, concretamente sus preparatorias, pues los mejores resultados fueron obtenidos por alumnos externos al sistema uaseño. Se afirma que los de la UAS comienzan a aparecer después del lugar cincuenta.
Por supuesto que todas las versiones merecen ser tomadas en cuenta, desde el momento en que en las candentes denuncias de las autoridades universitarias no se da ningún nombre, lo cual resulta un acto de cortesía inusitado, si nos atenemos a la historia reciente de la institución, donde a la menor provocación han sido llevados a la picota pública cualquier cantidad de personajes universitarios. Y no me estoy refiriendo a estudiantes, estoy hablando de personajes destacados.
Por último, resulta francamente increíble que a estas alturas del partido, con todos los antecedentes conflictivos que se tienen después de años y años de batallar con dicho examen, los responsables sean sorprendidos con una novatada como lo es la supuesta penetración a la base de datos.
Si no les creemos no se quejen: demasiadas zonas oscuras, en lo que debería ser claro y transparente después de la experiencia acumulada.
Donde no es necesario acordeón para ingresar y agarrar buen lugar, es en El Miradero. Mañana hay bufete: en el kilómetro siete y medio, en La Higuerita, por la carretera a Culiacancito. Pasan Bacurimí, pasan Bellavista, pasan Huertos del Pedregal, luego hay una gasolinería (a mano derecha) y ya de ahí se alcanzan a ver los anuncios. Ahí mismo hay carpintería: hay catálogo de muebles y pueden ordenarlos a su gusto y pagarlos con tarjeta de crédito. Nos vemos aquí el próximo martes, y todos los días de lunes a viernes en el programa LA FERIA, por RADIO UAS a la una de la tarde.En jaragonc@gmail.com pueden enviar sus comentarios.


En la entrega anterior, comenté sobre las consecuencias que están teniendo las nueva tecnologías en los medios de comunicación y en las campañas políticas. Me parece necesario darle un poco de continuidad al tema.


Comentarios Recientes