Mar 31

iLine for an iPhone

Jorge Aragón Campos

Desde los últimos aciagos años de la época priista, decidí romper con todo lo que oliera a gobierno: me cansé de ser chivo expiatorio, y decidí no volver a pagar ninguna de las facturas que les corresponden a los grandes capitalistas, por ser estos socios (y por lo tanto iguales) a nuestros políticos corruptos. Adiós IMSS, adiós Hacienda, adiós licencias sanitarias, adiós permisos de mil pendejadas; desde hoy, me dedico a vender cuanta mugre haya en las esquinas, o a vender bancos, y a ser feliz sin pagarle al gobierno nada –dije-.
Todo fue muy bien, hasta que me habló quien fuera siempre mi contadora para decirme “Jorge, tienes pendiente tu participación en una A.C. si la vas a suspender necesitas hacer el trámite, pero no te preocupes, puedes ir a la delegación de Hacienda y hacerlo en un santiamén” ¿Santiamén? Pregunté yo ¿Desde cuándo en el gobierno pueden hacer las cosas en un santiamén? Volví a preguntar ¿Y en Hacienda? recontrataqué.
“Ahora es muy distinto, haces cita y te evitas filas; muy profesional; si quieres te aparto tiempo”, dijo. Esto tengo que verlo, pensé, y por lo tanto accedí.
O sea que lo pendejo no se me acaba de quitar.
Mi cita era a las 10:10 A.M., aunque te recomiendan llegar quince minutos antes, cosa que hice. En la pura entrada está la recepción (al menos la lógica opera, pensé), y ahí mismo un letrero que dice “NO HAGA FILAS, LLAME Y HAGA SU CITA”. Eso sí, había dos colas enormes que hacían difícil llegar hasta la mujer que a todas luces era la encargada. Con mis papeles en mano, y poniendo cara de háganse a un lado que aquí llegó un previsor, fui abriéndome camino, de mala manera por cierto, pues uno ya no tiene por que soportar a los que se empeñan en negar los cambios que ya se perciben en todo el orden nacional.
- Oiga, yo vengo porque tengo hecha cita
- A qué horas se la pusieron
- A las 10:10
- Muy bien, fórmese en la fila de la izquierda
- No oiga, yo hice cita
- Exacto, fórmese en la fila de la izquierda, en la derecha no porque esa es para los que no hicieron cita
Ya de mejor modo al usado para llegar, me regrese hasta la parte final de la cola a hacer un balance:
- Punto uno: no traje nada para leer, pues supuestamente no era necesario.
- Punto dos: la fila de los que no debíamos hacer fila, era exactamente igual de larga y anárquica que la de los que sí debían hacer fila.
- Punto tres: el aburrimiento era inevitable, pero de todos modos puse cara de superioridad moral. Bien que mal, yo sí tenía una cita y eso me ponía por encima de quienes no la habían hecho. Hasta eso que el asunto le da a uno sus satisfacciones. Cuestión de tenerle fe al sistema.
Eso sí, a las 10:10 en punto nos llamaron a todos los que estábamos citados a esa hora, y nos dieron una ficha donde aparecía un número. “Esperen a que en los tableros aparezca su número y pasan a ver su asunto”, nos dijeron y nos hicieron pasar a la sala de espera, propiamente dicha, donde con nosotros de recién llegados, lograba conformarse un bonito grupo más o menos similar al de los solicitantes de ingreso a Medicina de la UAS.
Claro que a los de la fila que no habían hecho cita también les daban su ficha, pero como yo sí tenía hecha una cita a las 10:10, pasé a ventanilla pasado de las once pero, eso sí, me desocuparon rapidito: “no oiga, el trámite al que usted viene no puede hacerlo así, tiene que traer el acta constitutiva y un poder notarial, y un certificado veterinario de que ya lo vacunaron contra el moquillo”, dijo la de la ventanilla.
No lo voy a negar, lo del veterinario es invento mío, pero debieron pedírmelo, eso y más, porque merecido me lo tengo por pendejo.
“En un santiamén” Sí, cómo no. Nomás a mí se me ocurre tragarme una de esas.
Nos vemos aquí el próximo jueves, y todos los días de lunes a viernes en el programa LA FERIA, por RADIO UAS a la una de la tarde. En jaragonc@gmail.com pueden enviar sus comentarios.

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Mar 30

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Mar 24

Colored Syringe

Jorge Aragón Campos

El caso de la niña Vianney, aunque suene raro decirlo, es una muestra del éxito del Hospital General.
Víctima de una situación desafortunada en el quirófano (una rara reacción alérgica a la anestesia), la muerte de la niña es una auténtica tragedia para cualquiera que tenga un mínimo de humanidad en su corazón, y es además la pesadilla de todos los médicos y de todas las instituciones de salud, públicas y privadas.
No hay cirugía menor, todas son peligrosas y por más competentes que sean los médicos y avanzadas las tecnologías que se usen, existe un riesgo que la estadística, de forma fatal, nos dice que ocurrirá cada de vez en cuando.
Por lo que se ve, ese “de vez en cuando” suele ser muy a lo largo en el Hospital General, al grado de que es noticia importante el deceso de la niña. La institución trabaja con altos estándares de calidad, al grado de convertir en algo rutinario las intervenciones exitosas y nos conmueve que ocurra lo contrario.
¿Lamentable lo de Vianney? Por supuesto: es terrible. Pero no adelantemos vísperas a una investigación que esta en curso y que, creo yo, exonerará a institución y médicos. Las tragedias existen y sospecho esta es una de ellas. No sólo eso: volverá a ocurrir porque, lo repito, es un asunto de probabilidades y mientras se sigan haciendo intervenciones quirúrgicas al ritmo que s hacen en el Hospital General, la posibilidad aumenta.
Nos guste o no.
Donde también existe un gran riesgo, pero de quedar satisfecho y feliz, es en El Miradero, con su formidable lengua en salsa verde y su atmósfera verde y exuberante. Además, ya está reabierto el museo INSECTARIA, que ha quedado increíble, un verdadero orgullo para Sinaloa: en el kilómetro siete y medio, en La Higuerita, por la carretera a Culiacancito. Pasan Bacurimí, pasan Bellavista, pasan Huertos del Pedregal, luego hay una gasolinería (a mano derecha) y ya de ahí se alcanzan a ver los anuncios. Ahí mismo hay carpintería: hay catálogo de muebles y pueden ordenarlos a su gusto y pagarlos con tarjeta de crédito. Nos vemos aquí el próximo jueves, y todos los días de lunes a viernes en el programa LA FERIA, por RADIO UAS a la una de la tarde. En jaragonc@gmail.com pueden enviar sus comentarios.

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Mar 19

urban bling

Jorge Aragón Campos

Un amigo me platica la siguiente anécdota: una pobre mujer contaba con dos hijos, Jacinto y Martín, ambos tremendamente flojos. Martín, platicando con ella, señalaba la “vaquetonada” de Jacinto, quien no contribuía con nada al sustento familiar. La mujer, además de darle la razón, aprovecha para comentar que sería muy bueno que también él ayudara aunque fuera un poco con los gastos de la casa, a lo que el muchacho responde “ira pues, ya sabía yo que usted se iba a ir por la tangente: estamos hablando del Jacinto, no de mí… mejor ahí muere amá”.
Más o menos igual nos ocurre a los culichis en nuestra relación con la autoridad: nos quejamos de los males que padecemos en la ciudad: anarquía, inseguridad, violencia, corrupción, ineptitud, etc. Y las autoridades nos responden… por la tangente.
En la época de Gustavo Guerrero, era evidente la crisis vehicular y su respuesta fue… semáforos peatonales. Años después, los camiones siguen haciendo de las suyas, ningún vehículo respeta señal alguna, pero no se cruce usted mal una calle porque la llamada de atención no se hará esperar. La respuesta fue, pues, meter en cintura a las víctimas, dejando igual a quienes se mantienen violando permanentemente la ley.
Nuestra capital ha mantenido firme su ritmo de empeoramiento, y ahora el caos alcanza niveles en verdad peligrosos: juniors haciendo trompos y jugando arrancones, calles obstruidas por fiestas, funerales o partidas de pokar; escuelas tomando espacios públicos como estacionamientos privados, con la venia y vigilancia de la propia Dirección de Transito… y la actual administración, saca un nuevo bando que pretende normar y castigar expresiones groseras, quedando la naturaleza de tales al criterio de un juez. ¡Vaya preocupaciones que tienen!
Mejor ahí muere.
Donde nunca mueren la calidad y la felicidad, es en El Miradero, con su formidable Lengua en Salsa Verde y su atmósfera verde y exuberante. Además, ya está reabierto el museo INSECTARIA, que ha quedado increíble, un verdadero orgullo para Sinaloa: en el kilómetro siete y medio, en La Higuerita, por la carretera a Culiacancito. Pasan Bacurimí, pasan Bellavista, pasan Huertos del Pedregal, luego hay una gasolinería (a mano derecha) y ya de ahí se alcanzan a ver los anuncios. Ahí mismo hay carpintería: hay catálogo de muebles y pueden ordenarlos a su gusto y pagarlos con tarjeta de crédito. Nos vemos aquí el próximo sábado, y todos los días de lunes a viernes en el programa LA FERIA, por RADIO UAS a la una de la tarde. En jaragonc@gmail.com pueden enviar sus comentarios.

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Mar 12

termometro

Jorge Aragón Campos

Me ha llegado un correo sensacional, con algunos consejos para seguir en esos momentos, que nunca faltan, donde uno se siente inconforme con su chamba. Dice lo siguiente:
Cuando regresas a casa después del Trabajo, detente en una farmacia y compra un termómetro rectal de Johnson&Johnson. Asegúrate de que sea de esa marca. Cuando llegues a tu casa asegura la puerta, cierra las cortinas y desconecta el teléfono para que no te molesten. Ponte ropa cómoda y siéntate en tu lugar favorito. Abre la caja y saca el termómetro. Después, con cuidado, ponlo sobre una mesa o una superficie de la que no se pueda caer.
Ahora la parte divertida: saca las instrucciones de la caja y lee con atención. Notarás esta frase escrita en letras pequeñas: “Todos los termómetros rectales hechos por Johnson&Johnson son personalmente probados y luego esterilizados”.
Hecho todo esto, cierra tus ojos y repite en voz alta: soy feliz por no trabajar en el control de calidad de Johnson& Johnson.
Sí, la situación económica no es buena, y más vale conformarse con mantener lo logrado. Lo digo porque, ya vieron ustedes, en Mazatlán cerró una atunera y aquí en Culiacán una tienda de Comercial Mexicana tronó. Entiendo que el Secretario de Promoción Económica estatal debe mantener y transmitir una imagen optimista ante el vendaval, pero eso de que a los empleados de la Comer los reubicaron en Mochis y en la tienda de La Campiña, es un auténtico cuento chino que no se lo traga nadie. Digo, para lo que gana un empleado de esos, no es creíble que se vaya hasta Mochis para mantener su salario, y ni modo que de repente la tienda de La Campiña se haya visto repentinamente urgida de más personal.
La horrenda verdad es que no hay medidas ni respuestas efectivas para el desastre. Ni a nivel federal, ni a nivel estatal, ni a nivel municipal.
Como dijeron los franceses en la parte final de la batalla de Waterloo: ¡qué cada quien vea por su vida!
Aunque también podemos gritar ¡qué cada quien vea por su lengua! En el mero Miradero, con su formidable lengua en salsa verde y su atmósfera verde y exuberante. Además, ya está reabierto el museo INSECTARIA, que ha quedado increíble, un verdadero orgullo para Sinaloa: en el kilómetro siete y medio, en La Higuerita, por la carretera a Culiacancito. Pasan Bacurimí, pasan Bellavista, pasan Huertos del Pedregal, luego hay una gasolinería (a mano derecha) y ya de ahí se alcanzan a ver los anuncios. Ahí mismo hay carpintería: hay catálogo de muebles y pueden ordenarlos a su gusto y pagarlos con tarjeta de crédito. Nos vemos aquí el próximo jueves, y todos los días de lunes a viernes en el programa LA FERIA, por Radio UAS a la una de la tarde. En jaragonc@gmail.com pueden enviar sus comentarios.

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